Chercher:
Chercheur avancé
Chercher
  English
  Español
Français
  Italiano
  Português
HOME CHERCHER CONTACT
ACCÈS
Présentation
Les titres des membres
Le cartel
La passe
RadioLacan.com
Lacan Quotidien
LC Express
LC Express
EFP
FAPOL
La escuela de Lacan [*]
par JACQUES-ALAIN MILLER
 
 

Estaremos reunidas esta noche, mañana y el domingo por la mañana, para una tarea concreta, no especulativa, alrededor de los objetivos pragmáticos para debatir acerca de la posibilidad y la modalidad específica de una Escuela Brasileña de Psicoanálisis del Campo Freudiano. Este objetivo no estaba tan claro para mí en el momento de aceptar la propuesta de la Sociedad Psicoanalítica de San Pablo, hecha hace muchos meses; se hizo evidente en julio, cuando nos acercaron la idea de la Escuela Brasileña de Psicoanálisis del Campo Freudiano.
Lo que ocurrió en Caracas cambió el enfoque, el acento del Coloquio de estos tres días en San Pablo, no querría retroceder frente al problema.
Voy a introducir (después de J. Forbes y J. Chamorro) el tema. Voy a tratar de ubicar los problemas más concretos de la manera más simple, entrando en algunos detalles necesarios. No quiero dejar escapar esos detalles por razones fundamentales.
Para comenzar, vamos a reflexionar sobre la relación de lo pragmático y de lo analítico. Pragma es una palabra griega respecto de la cual se puede decir mucho; significa la chose a faire, the thing to be done, "lo que hay, que hacer". La Cosa Freudiana (la Chose Freudienne) no es lo mismo que pragma porque, otra clase de cosa. La causa freudiana, la Cosa freudiana y pragma ahora bien, la causa querría más "la cosa gramática" A tal punto que como emblema de la posición analítica podemos tomar a San Juan, de Leonardo da Vinci; su dedo apunta hacia el cielo vacío; es el emblema de la posición analítica. Indica un vacío que esta en otro lugar. No presenta algo del analista, no presenta una cosa, sólo apunta a un vacío, y la interrogación analítica no es un consejo, no es una imposición, un imperativo.
Una interpretación analítica es algo que hace alusión, que hace ver la dirección de otra cosa. Y este gesto que estoy haciendo es distinto del gesto de decir lo que hay que hacer. Es muy distinto del imperativo; hay noventa grados de diferencia entre ellos.
Sabemos que para los analistas lo analítico es compatible con lo apragmático. La situación analítica fundamental se sustenta en un no hacer nada. La situación analítica en sí podría definirse como un rechazo a lo pragmático y, a veces, no es secreto para nadie, tenemos excelentes colegas, excelentes practicantes que realmente en la vida son poco pragmáticos. Una vez que salen del consultorio, parecen perdidos en la complejidad de la vida moderna. No soy yo un buen ejemplo de alguien que se sitúa bien dentro de todas esas complejidades ese apragmatismo es compatible con la posición analítica y a veces podemos llegar al punto de definir la posición analítica a partir de un rechazo de la acción. Esto genera una dificultad cuando, en el ámbito del psicoanálisis, se debe considerar un adjetivo pragmático.
Además, hacer algo conjuntamente, hacer algo de manera colectiva tampoco es muy afín con el discurso analítico. El discurso analítico no admite el imperativo "todos juntos". Esa no es una imposición del discurso analítico. Existe una antinomia entre la experiencia analítica, en la cual una entra salo -la experiencia analítica se hace "uno a uno"-, y todo movimiento que de por sí es colectivizante El tema es muy conocido V permite varios desarrollos con sus fundamentos.
Si consideramos esa antinomia entre lo analítico y lo pragmático o colectivo, es posible preguntarse por qué los analistas están tan preocupados por lo grupal, por lo institucional, por lo asociativo. ¿Por qué dan tal peso, tanta importancia a esa dimensión?
Se puede decir que se debe a que para ellos es una dimensión difícilmente pensable, porque tienen dificultades con lo grupal por eso hablan tanto y le dan tanta importancia.
Creo que si fuéramos a la raíz de la cuestión, encontraríamos como fundamento -está la proposición, la formulación que domina toda la cuestión institucional del psicoanálisis- la fórmula, la conclusión de que el analista no existe y todos nuestros debates sobre la Escuela se refieren a ese fundamento. El analista, como tal, no existe. Es eso lo que tienen en común el analista y la mujer, en el sentido de Lacan- El analista no existe: es una formulación que merecería algunos desarrollos teóricos. Significa que no existe El analista, lo que no impide la existencia de los analistas. Significa que no hay un concepto de analista, una esencia de analista, una idea, y en ese sentido los analistas pueden representar al Otro. Más allá del hecho de que el analista, la alteridad del analista (no la alteridad que llamamos del Otro sino la alteridad del objeto a, que es otro modo de alteridad), se relaciona no con el Otro, sino con el Otro barrado (A).
A pesar de usar la palabra "analista", falta el significante del analista cauro tal. E1 significante analista está estructurado como el significante del A barrado.
Digo esto rápidamente, son los fundamentos de la cuestión. Es coherente con el hecho de que el modo de producción de un analista es cada vez más particular y sabemos; en lo concreto del grupo analítica, que viene de formaciones diferentes: psiquiatría, psicología y en varios países, los que ahora pasan a ser analistas son personas de formación muy diversa y eso viene ocurriendo desde el inicio de la historia del psicoanálisis. Recordemos que ni Anna Freud ni Melanie Klein tenían certificado ni diploma. Esto también es una manera concreta de percibir en que sentido El analista no existe; más bien existe supuestamente algo carmín a los analistas, de tal modo que es muy simple definir el predicado analista como la perfección del analizado. En ese punto es donde se introduce el desplazamiento realizado por Lacan al decir que el analista es un analizado el summum del analizante que fue.
De tal manera; Lacan propuso que, simultáneamente con el examen de competencia del analista practicante, se haga el examen de la performance del analizarte.
De este modo, lo que se realiza en el pase es el examen de la performance del analizarte para verificar si está analizado. En este caso se cumplirá la exigencia freudiana del Wo Es war soll Ich werden (donde eso era, el sujeto debe advenir). Se trata de verificar si esto se produjo -lo que Lacan llama realización del sujeto-. Allí está precisamente la realización de la insuficiencia de todo significante para representar al sujeto, a la que a veces llamamos "la caída de las identificaciones". ¿Por qué caen las identificaciones? ¿Por qué el sujeto puede separarse de los significantes amo, o por que, fundamentalmente, el sujeto no tiene lugar en el Otro y puede atribuir su importancia a un hecho de exclusión? El neurótico es muy exhaustivo al comentar su exclusión del Otro. El final de análisis realiza una inversión, no con palabras, sino en la experiencia viva de que el Otro no existe. Allí se produce lo que Lacan llama des-ser del Otro, que es como la verdad del fantasma neurótico de exclusión. En el final de análisis también se afirma la insuficiencia de toda representación, cuando se compara la experiencia de la destitución del sujeto con la destitución de la falta en ser que es el sujeto. En eso él encuentra su ser. El Otro pierde su ser Y el sujeto, definido como falto en ser lo encuentra.
Si nos referimos a la palabra lacaniana "destitución del sujeto", como resultado ele un análisis, podremos ubicar en su lugar la palabra "institución" y lo que dijimos cuando hablamos de la institución analítica. Si hablamos tanto de las instituciones es porque, en la medida en que toda institución es un intento de restablecer un Otro y que el sujeto obtenga un lugar en ese Otro la tentativa es más intensa más vital para los sujetos que se sometieron a la experiencia analítica. Porque, al someterse a la experiencia analítica, experimenta de manera intensa la falta en ser y tanto más aspiran a tener Un lugar en el Otro. No se sabe lo que es El analista, pero se sabe lo que es un miembro un secretario un presidente se puede experimentar en el dolor en el desplazamiento que al no saber qué es el analista, entonces más se desea el estatuto de miembro, secretario, presidente... De tal modo, que la institución analítica es una formación antinómica con el discurso analítico, es un hecho, es una deducción. Pero también es un hecho que todo grupo analítico es una defensa contra el discurso analítico.
Saben ustedes cómo ironiza Lacan acerca de las sociedades llamadas "ortodoxas", diciendo en Televisión que se trata de "sociedades de asistencia mutua contra el discurso analítico (SAMCDA). Puede, sin embargo decirse lo mismo de toda institución analítica. No obstante, a su vez, la institución que tiene ese valor es también una consecuencia del discurso analítico. Y en relación a ello, la sátira a la institución, la ironía, no es suficiente. La sátira y la ironía no sirven para nada, no hacen desaparecer a las instituciones. Se debe asumir también el hecho asociativo como una consecuencia del discurso analítico. Cuando me refiero a que la sátira no es suficiente, me baso en la perspectiva hegeliana que me parece esencial para nuestra cuestión de la política del psicoanálisis.
Hablé de la política del psicoanálisis. No es un lapsus. Creo que debemos asumir esta cuestión, las consecuencias de la política del psicoanálisis, aunque ésta parezca antinómica al psicoanálisis; y ello también se presta a desarrollos retóricos de varios santos y ángeles que viven en el ámbito psicoanalítico pero que no quieren saber nada de política.
Para hallar el lugar justo de la política del psicoanálisis, podemos pensar cómo integró Lacan el psicoanálisis con la palabra "ética", haciendo ver que en la ética no se trata sólo de lo que se debe y de lo que no se debe hacer sólo de obligaciones e interdicciones. Lacan, en un retorno a Aristóteles, mostrando la presencia de los términos de este en la obra de Freud, subrayó en La Ética la problemática del Bien, del Mal y del Bien Supremo, y no en cuanto a la obligación o a la interdicción sino en cuanto a la atracción también el tema del placer y de la moderación del placer. Del porque del exceso en la búsqueda del placer, a través del cual puede introducirse el goce.
A propósito de la política, podemos hacer lo Mismo: la polí tica se refiere a la polis griega, a la ciudad. Pero si volvemos a Aristó teles, ¿qué encontramos? La teoría sobre la forma de gobier no, los principios del Estado, los fundamentos del Estado. Pareciera que esto no tiene mucho que ver con el psicoanálisis. Sin embargo, el psicoaná ;lisis sí tiene mucho que ver con el lazo social. Lo que Lacan llama &quo t;discurso", la expresión misma del discurso analítico, es un a forma de lazo social. De tal modo que su famosa teoría de los cuatro di scursos es una política, una teoría de la forma de los lazos socia les. En la ciudad del discurso, en la cual estamos como ciudadanos y en tanto la experiencia analítica es el ejercicio de un cierto tipo de víncul o social, existe una política del psicoanálisis a nivel del propio tratamiento, de la propia experiencia. Esa política del psicoanálisis a nivel de la experiencia analítica es el capítulo de los fines o finalidades del tratamiento analítico. La política del psicoanálisis en primer lugar es la cuestión de por qué se hace un análisis, pare qué se hace un análisis, qué se trata de obtener a través de un análisis. Es en ese sentido que Lacan pudo distinguir, como sabemos bien ahora, en su texto "La dirección de la cura...", entre la táctica analítica, la interpretación la estrategia de la transferencia -esta ultima tema del Encuentro Internacional de Caracas- y la política dirigida en el sentido del final del análisis. De este modo, la política del psicoanálisis concierne a los destinos del trabajo de transferencia. Pero allí también, de manera complementaria, existe otra política del psicoanálisis, la política de la transferencia de trabajo referida a la enseñanza del trabajo que se transfiere a otros, cómo otros retoman el trabajo hecho por uno. Es, por ejemplo, lo que hacemos con el trabajo de Lacan. A partir de esa transferencia de trabajo se constituye, de manera necesaria, un grupo de transmisión. Además, el pase instala la institución analítica en el corazón mismo de la experiencia analítica, porque en determinado momento hace que el analizante refiera su análisis a una instancia de la institución analítica, la misma que plantea una pregunta "¿Qué es un analista?.'. Una institución que incluye el pase está constituida alrededor de una falta, alrededor del A barrado A, alrededor de un no saber al que Lacan llama Escuela.
Con la paradoja de que lo más importante de la Escuela no es lo que ella sabe sino lo que sabe que no sabe, lo más precioso del saber de la Escuela es que ella sabe que no sabe.
Esto no hace desaparecer la antinomia de la institución analítica y de su experiencia. Esta última, la relación del analizante con el par analista-analizante es un vínculo social, distinto del modo asociativo que vincula a los analistas entre sí y con los no analistas.
¿De qué se trataba para Lacan? ¿De inventar una institución que no pusiese obstáculo al discurso analítico? ¿O que pusiese el menor obstáculo posible? Incluso sin pensar que una institución podría estar completamente de acuerdo con el discurso analítico; una institución que pudiese favorecer el discurso analítico. Y de esa manera, no hacer una sociedad de analistas sino hacer una Escuela, constituida alrededor de un "no saber qué es el analista", pero siempre buscando saberlo. Y en esa medida Lacan pudo decir que, aunque la Institución analítica no fuera la experiencia analítica, era una experiencia; y de la Escuela Freudiana de París decía que era una experiencia inaugural, no una simple técnica. Y eso se verifica cada vez que se cuenta la fundación de una Escuela como lo hizo Jorge Chamorro, por ejemplo. Se cuentan las transformaciones subjetivas en la fundación, en sus consecuencias. Nunca se trata de algo artificial, nunca fue una técnica los sujetos que vivieron el proceso de constitución de una Escuela y el de sostenerla, atravesaron una experiencia subjetiva.
A1 ser una experiencia que favorece el discurso analítico Lacan define al analista de la Escuela a partir de la propia experiencia analítica: lo q ue favorece el discurso analítico favorece la importancia del propio an&a acute;lisis. Lacan no dice que alguien se transforma en analista de la Escuela p or que enseña mucho, porque publica mucho, porque tiene muchos amigos, po rque sabe decir a otro la palabra que conviene para tener partidarios. No es hac iendo la pequeña política como al guíen se transforme en an alista de la Escuela, dilo haciendo su análisis. Es esencial que la Escue la mantenga eso: ser un notable, haber servido bien a la extensión del ps icoanálisis no da ningún privilegio para ser analista de la Escuela. Lacan logró sostener una institución de esa manera. Realmente, puede decirse que tal institución favorece al discurso analítico, por lo tanto, favorece el análisis. Eso significa no engañarse en lo que respecta a la relación entre psicoanálisis e institución; saber qué es un medio y qué es un fin. Crear una Escuela significa estar dispuesto, en todo momento, a sacrificar la institución, si es necesario, en favor del psicoanálisis. Lacan demostró esto sacrificando su Escuela cuando le pareció que ya no estaba funcionando para el psicoanálisis. Es necesario anteponer los intereses del psicoanálisis a los intereses del grupo y, al mismo tiempo, proponerse que la Escuela sea el lugar adecuado para los intereses de cada uno. Y en el ámbito analítico no faltan las almas bellas, no falta el delirio de la presunción, no faltan, en fin, todas esas figuras que se encuentran en la Fenomenología del Espíritu de Hegel y que Lacan incluyó en la clínica, donde figuran personajes hegelianos. Y si me refiero ahora a Hegel es porque me parece esencial en cuanto a la política del psicoanálisis, ser hegeliano, como Lacan lo era, y no kantiano. Lógicamente, no se trata aquí del Hegel malo, aquel que todos critican, el del saber absoluto, el Hegel de la reconciliación universal. También existe el buen Hegel, el que está en las referencias ele Lacan, en los primeros diez años de su enseñanza y, también, antes de su enseñanza. El Hegel del realismo superior, si es que puedo decirlo así. Sabemos bien que Lacan criticó a Kant a partir de Sade, pero el primer crítico de Kant, de la ética kantiana, fue Hegel. Hegel opone dos niveles de la moralidad.
La Sittlichkeit, moralidad objetiva, es la que nos enseña algo de esa dif erencia La idea es que la voluntad moral en Kant es un imperativo absoluto ligad o a un bien, siempre irrealizable Siempre hay en él un "deber" ser", un "soll" (que se encuentra en la frase de Freud), no reali zable, un "soll Ich wer" den cuya resultado nunca logramos alcanzar'. Hegel concibe la Sittlíchkeit como una voluntad moral que se exterioriza y que llega a un resultado. Es así que rinde homenaje a Kant por su Ideo logía del carácter absoluto del deber a pesar de que tambié n muestra las limitaciones del mismo. Puedo leer este en el texto Principios de la filosofía del derecho de Hegel, en la nota del párrafo 133, en el cual resume a Kant: "Debo cumplir el deber por el propio deber - cumplie ndo con mi deber estoy cercano a mí mismo y soy libre". El mérito de la filosofía de Kant es el de haber puesto en evidencia esa significación del deber. Pero Hegel, a su vez, criticó el imperativo categórico de Kant para mostrar el vació de todo universal, el hecho de que ningún universal asegura la existencia. Hegel anticipa, de esta manera, el argumento de Polonia que Lacan utiliza en su texto "Kant con Sade". Hegel, en su nota del párrafo 135, dice que aunque hayamos subrayado el punto de vista sublime de Kant, lo que falta es la articulación con la realidad. La formulación del imperativo categórico sería muy buena si ya tuviésemos principios a partir de los cuales supiésemos lo que debe hacerse, porque cuando afirmamos esos principios, admitimos que esa legislación ya tiene un contenido, y si ese contenido estuviese ya efectivamente presente su aplicación sería fácil, pero nos falta ese principio. El criterio del imperativo categórico, es decir, que la acción moral no sea contradictoria consigo misma, no da nada porque nada tiene, y de este modo no hay contradicción. Ello significa que la crítica hecha por Hegel al principio del imperativo categórico no presenta ningún objeto al que pueda aplicarse esta regla general. La experiencia es totalmente de otro Orden: podemos concluir, pues, que este principio es universal y lógico pero vacío. Tenemos ruego que tratar de situarnos en experiencias que ofrezcan diversos objetos. Vamos a tratar precisamente sobre eso durante estos tres días, lo que le da dignidad a nuestras preocupaciones, no sólo can el psicoanálisis en general, con el analista y con los conceptos clínicos, sino también con lo que pasa en San Pablo, lo que pasa con la Escrita, con la Asociación Libre y con la Sociedad Psicoanalítica de San Pablo.
Podría preguntarme por qué le dedico tanto tiempo e intercambia tantos fax para saber qué pasa en Bahía puesto que ahora, en vez de un grupo, existen dos. ¿Por qué en Porto Alegre siete personas se dividen en tres grupos? Podría preguntarme si vale la pena conocer todo eso detalladamente, y si pienso que vale la pena es por esa razón hegeliana, el concepto, o -como dice Hegel- el espíritu está en lo particular de la experiencia. Esa frase de Hegel es la que le da dignidad a lo que vamos a hacer. El espíritu no sólo exige lo universal, como se podría pensar. También tiene derecho a lo particular, y es con lo particular con lo que el espíritu se satisface. Creo que esto transmite la más profunda inspiración de Lacan, de tal modo que tampoco el analista puede satisfacerse con la moralidad subjetiva, debe pasar a la Sittlichkeit, a la relación con la causa analítica.
El análisis es una profesión delirante, en la medida en que es pos ible encontrar entre los analistas a aquellos que piensan que están solos , pues la propia experiencia analítica lo favorece, por el hecho de que e n su consultorio el analista es analista sólo cuando analiza; es por eso que los analistas son proclives a llevar su subjetividad a lo absoluto. Má ;s allá de eso, la histeria tiene que ver con el alma bella, aquella que condena el desorden del mundo, sin percibir su participación en eso. Punt o esencial de la crítica de Lacan a la posición de Dora, la que mu estra un alma bella, la que viene al analista a quejarse del desorden del mundo, hasta el momento en que Freud la hace percibir su responsabilidad en ese desord en. O incluso, cuando Lacan comenta El Misántropo de Molière y nos muestra en el personaje de Alceste a alguien animado por un delirio de presunci ón, que piensa que puede condenar la inmoralidad de todos, sin percibir q ue él mismo tiene que ver con eso. Lacan fue siempre hegeliano y su prime ra versión de lo simbólico es una versión hegeliana. Es a t ravés de lo simbólico que el sujeto percibe el lugar que ocupa en la conexión de las acciones. Es lo contrario de un sujeto encarcelado en su propia excelencia que vomita desprecio sobre el mundo a partir de su superior idad. De tal modo que la moralidad subjetiva, la excelencia propia, no es operat iva a no ser que la moralidad pueda pasar a la Wirklichkeit, a la realidad efect iva. De tal forma, también debemos saber qué es lo que un analista debe querer en el mundo de hoy. No vamos a volver a 1945, cuando había v einte analistas en Francia. Podemos llorar porque ahora existe la decadencia del psicoanálisis, pero en cierto modo ya podíamos hacerlo en la &eac ute;poca de Lacan. No obstante, desde el punto de vista de la Sittlichkeit, s&oa cute;lo asumiendo la realidad efectiva podemos encontrarla, como consecuencia de l discurso analítico. A partir de esa situación debemos tratar de orientar el discurso analítico en dirección a los objetivos que ju zgamos mejores. Esto quiere decir objetivos de aplicación inmediata en la situación de América latina y en Brasil. Podemos llorar por mucho s aspectos de la práctica analítica, por la incertidumbre, por la falta de análisis. Algunos pueden hasta enorgullecerse de su propio an&aa cute;lisis comparándolo con el de otros... Esto no nos ayuda en nac&iacut e;a cuando vamos a actuar sobre el conjunto de la realidad efectiva. Por lo tant o, se hace necesario asumir la situación tal como es, para poder discutir cómo modificarla. Concuerdo con la crítica hegeliana de la ironía, en la que habla, por ejemplo, de la ironía de Sócrates diciendo que, en cierta forma, la ironía es el punto extremo de la subjetividad ubicada frente al mundo, corno quien se hace señor de la ley, que demuestra la validez de todos los contenidos. La ironía hace que la subjetividad se ubique frente a sí misma como el juez de todo lo que allí existe. Es sólo la complacencia consigo mismo, a nivel del estadio del espejo. Más allá de la ironía está la transformación metódica de la realidad. No debemos decir que Lacan es hegeliano desde todo punto de vista -no sé si voy a disponer de tiempo para trabajar ese tema pero anticipo algo-: por ejemplo, la crítica de Hegel a la conciencia heroica de si mismo. Aquella conciencia que se hace responsable también por lo que no quería y no sabía, definiendo así al héroe. Hegel considera al héroe, un estado un poco primitivo; da como ejemplo de ese héroe a Edipo, y dice que no hay razón para que se haga responsable por aquello que no sabía. Pero en análisis, Edipo es culpable, y Hegel no nos dice eso. En psicoanálisis, la persona es responsable por lo que no quería, por lo que no sabía y por lo que hacía cuando no sabía lo que hacía. Al actuar con respecto a la Escuela, como en análisis, debemos ser responsables por las consecuencias con las cuales no contábamos. Consideré exactamente estos aspectos antes de proponer la creación de la Escuela Europea de Psicoanálisis e incluso de otras Escuelas. Si tenemos en cuenta esas cosas no tendremos a quien pedirle disculpas si acaso surgieran efectos nefastos. No podremos pedir disculpas con el argumento "yo no sabia que...". Esto no vale en psicoanálisis.
Entonces, vamos a entrar en los detalles:
¿Por qué son ésas las Escuelas? ¿Por qué ocurrió la creación de la Asociación Mundial de Psicoanálisis? ¿Por qué discutir una Escuela Brasileña de Psicoanálisis? Si esta Escuela es deseable, ¿cómo lograrla?
El tema de las Escuelas se refiere directamente a Lacan y al rechazo de la IPA a volver a incluirlo en sus cuadros en 19b3. Ese hecho podría haberse transformado en una anécdota y Lacan hubiera podido comentarla a partir de su propia subjetividad, corno si hubiera sufrido una injusticia, y demostrarle al mundo que él era mejor que otros. Podría, tal vez, haber sido una atractiva aventura personal: un psicoanalista maldito que atraería hacia sí la simpatía que se tiene por las víctimas. Pero ésa no fue la posición adoptada por Lacan; consideró lo que estaba ocurriendo a partir de la necesidad lógica, reescribió los acontecimientos en el desarrollo de la historia del psicoanálisis como la consecuencia del desvío del psicoanálisis. Ese desvío, nacido de la convicción de algunos de saber de antemano qué es el psicoanalista, es la convicción de que en el campo analítico no se puede producir nada más allá del conformismo. La respuesta de Lacan fue sustituir las Sociedades por la Escuela, una institución cuya particularidad es la de no saber algo esencial, no saber qué es un analista. De ello pueden surgir dos consecuencias: la primera es la apertura al no analista y la segunda convertir esa ignorancia en un trabajo: el pase. Por lo tanto, existieron esos dos tiempos en la creación de la Escuela Freudiana de París, el primero, el del cartel de trabajadores decididos, y el segundo, el del pase.
En 1964 Lacan concebía su Escuela en una dialéctica con las sociedades de la IPA Decía: "Estas sociedades son asunto nuestro". Debemos preocuparnos por ellas. Entendía a su Escuela como el "más uno" o como el "menos uno" de esas sociedades, que tocaría el punto neurálgico de la formación analítica y movilizaría a las sociedades de la IPA. Lacan dijo, finalmente, que el pase fue un fracaso, tanto porque el pase en la Escuela Freudiana de París no había alcanzado los resultados clínicos esperados como porque no había conseguido movilizar a las sociedades de la IPA de ninguna forma; y creo que la disolución de la Escuela Freudiana de París consagró ese fracaso.
Luego de la desaparición de Lacan (no voy a decir después de Lacan, porque no creo que estamos después de Lacan), de su dirección política del psicoanálisis, sus alumnos tuvieron que tomar una posición frente a la Escuela, al concepto de Escuela y al de pase. Y hubo allí un gran clivaje, lo que es un hecho objetivo. La gran mayoría de esos alumnos decidió continuar sin Escuela v sin pase y sólo un pequeño grupo, ya desde el comienzo, decidió continuar con la Escuela y con el pase ,V formó la Escuela de la Causa Freudiana, lo que es un hecho histórico. Deseamos continuar como Escuela, porque pensamos que no sería posible sacar la Escuela y el pase de la enseñanza de Lacan. Consecuentemente, tratamos de demostrar que esos conceptos son parte integrante de la enseñanza de Lacan, y que sustraerlos es desconocer, en verdad, toda la lógica de su enseñanza
Por lo tanto, nosotros deseamos -ni los otros ni Lacan continuar con la Escuela y con el pase. Sería una Escuela para nuestra generación (no podríamos hacer de ningún modo la Escuela de 25 anos atrás). Debimos hacer una Escuela sin Lacan, cuando antes sólo se conocía la Escuela hecha a la medida de Lacan Trabajamos mucho y practicamos mucho más que en tiempos de Lacan. Tratamos de neutralizar los efectos imaginarios de los cargos administrativos gracias al intercambio, buscamos no concentrar los poderes institucionales en un número uno, sisó, por el contrario, separar en: consejo, directorio, presidente Y director, pasando a ser bastante rápidas las sustituciones; tener al mismo tiempo una fuerte estructura administrativa pero en la cual muchos miembros podían ocupar los cargos y hacerlo aceptando el hecho de perder tiempo en discusiones institucionales para obtener un consenso. Ese precio fue pagado, ya que ese tiempo no puede ser utilizado en el trabajo clínico o en el trabajo teórico fundamental, y tampoco uno puede preguntarse si ésa es la mejor proporción entre los diversos tipos de trabajo. Además nosotros, los alumnos franceses de Lacan, decidimos responsabilizarnos de todos los efectos del discurso de Lacan, de la enseñanza de Lacan, más allá de las fronteras de Francia. Era una decisión, y pensábamos que si realmente queríamos continuar la enseñanza de Lacan, teníamos que asumir la responsabilidad y todas sus consecuencias, meloso aquellas que él mismo sólo comenzó a percibir en 1980, en Caracas; como, por ejemplo, lo que ocurría en América latina. Encontramos formas de organización ya hechas, que llamamos grupos, y es claro que había una gran diferencia entre la forma "Escuela" y 1a forma "Grupo".
En general esos grupos se formaron en tordo a un líder, muy destacado como tal, pero el grupo se mantenía a distancia, no juzgaba ni evaluaba la práctica analítica de sus miembros, mantenía, sin embargo, el interés por el estudio de Lacan y por el psicoanálisis.
Pero, no en todos los grupos se dio la concentración en torno a un líder. El Simposio del Campo Freudiano, en la Argentina, no era un grupo en torno a un líder sino que contaba con cinco notables, y eso favorecía otro tipo de funcionamiento. A pesar de eso, el mayor defecto de los grupos, en general, era que funcionaban a la medida de su líder, lo que generalmente contribuía a aislar a los miembros del grupo que corrían el riesgo de ver a su grupo transformado en una secta. Mientas que en La Escuela existe un imperativo de multiplicidad y La- can, a pesar de su propio peso personal, quiso mantener esa multiplicidad en la Escuela. Toleraba muy bien a su lado a Françoise Dolto que tenia sus propios alumnos, porque una Escuela sin multiplicidad sería un grupo, sería una secta y esa problemática se repitió en todos los grupos; pues una concentración, una depuración del grupo, sería un empobrecimiento y una cultura de la transferencia.
Decidimos asumir esta responsabilidad y desde el punto de vista francés -porque soy francés y ése es mi punto de partida- podemos percibir allí una dialéctica , y sus tiempos.
El primero fue el tiempo de reconocer, el de la invención del Campo Freudiano. Decidimos reconocer el trabajo, la existencia de los grupos y el deseo que se operaba en ellos sin hacer ninguna censura o ironía, sino sólo el reconocimiento decidido; lo que implicaba reconocerlos en la autonomía de los grupos del Campo Freudiano, en la independencia, en ausencia de control. Aceptamos reconocer a los grupos como estaban, pero no mantenerlos. De este modo, nos dispusimos a trabajar con ellos, leyendo a Lacan, discutiendo temas sobre la experiencia analítica y su final, el pase, la Escuela y tantos otros.
Mantener indefinidamente el Campo Freudiano como se encontraba hubiera sido un impasse, compuesto prácticamente por la Escuela de la Causa Freudiana y la pequeña Escuela de Caracas: el resto serían grupos. Para salir de ese impasse fue necesario reconocerlos y, simultáneamente, hacerlos desear cambiar, hacerlos desear la Escuela.
El momento esencial fue en 2988, en el V Encuentro de Buenos Aires, donde se expuso abiertamente la cuestión de la Escuela, y donde se comenzó, en ese mismo momento, la publicación sistemática, en castellano, de los textos institucionales de Lacan. En la misma época, y gracias a la crisis de la Escuela de la Causa Freudiana, a partir de septiembre de 1989, se me permitió desarrollar la cuestión del "Banquete de los analistas" y retomar en forma sistemática los fundamentos de la institución lacaniana y el trabajo de diez años...
Le cupo a la Escuela Europea de Psicoanálisis, el 29 de septiembre de 1990, la decisión de hacer públicas mis conclusiones. La Escuela no debería ser la Escuela Española, sino la Escuela Europea, produciendo mucho más rápido de lo que yo imaginaba la disolución de veinte grupas en toda España. Veinte grupas, cada tino con su nombre, sus estatutos, a veces hasta con su sede, sus publicaciones, sus historias, sus líderes, sus miembros. Fueron veinte grupos y más de diez ciudades de Italia que entraron con grupos más o menos grandes en la Escuela Europea. A diferencia de la Escuela de la Causa y la Escuela de Caracas, la Escuela Europea comenzó como múltiple, en varios países, con tres o cuatro lenguas diferentes y todo el trabajo consiste en hacer de esa Escuela múltiple, una Escuela única; recién estamos comenzando. Es una Escuela cuyo anuario apareció el 2 de septiembre pasado, en el momento de su primera Asamblea General en París, anuario en el que era muy difícil contar los nombres porque es un anuario cuyo número de miembros y adherentes es de 825 -213 miembros y 612 adherentes-, al momento. Ésa es la mayor Escuela del Campo Freudiano y, si hubiese tiempo, podría leer los extractos de apertura y los informes de esa Asamblea, que comentan detalladamente la dialéctica de lo Uno y de lo Múltiple en la Escuela Europea. Después de la Escuela Europea, como todos lo saben y recién fue recordado, se creó la Escuela de la Orientación Lacaniana, de la cual el 80 % de sus miembros están radicados en Buenos Aires. E inmediatamente después fue creada la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Esas Escuelas indican una nueva época del Campo Freudiano, en el cual anteriormente los únicos miembros eran grupos.
La AMP tiene supuestamente como miembros a las cuatro Escuelas existentes en condición de igualdad, y al mismo tiempo cada miembro de esas Escuelas es también miembro de la AMP, con la única excepción de la Escuela de la Causa Freudiana, porque fue creada hace mucho tiempo y se les permitió a los miembros decidir si quieren o no ser miembros de la AMP En su enorme mayoría decidieron que sí y sólo algunos más regionalistas decidieron que no. La primera Asamblea General de la Asociación Mundial de Psicoanálisis está prevista para julio de 1994, en París. La creación de la AMP produjo cambios en las Escuelas de psicoanálisis ya existentes. Por esa época, la Escuela de la Causa Freudiana, que fue siempre muy parisina, única y centrada en París, decidió abrir secciones regionales en toda Francia, lo que será un cambio muy profundo en los hábitos franceses y pienso que en poco tiempo ciudades de menor importancia en Francia también tendrán representación en la Escuela de Lacan. La Escuela de Caracas también va a cambiar y va a ampliarse a Colombia, Ecuador y América Central. La Escuela Europea de Psicoanálisis, que tiene como sede a España, Francia e Italia, tiene también una sección de grupos asociados, el flamenco y el israelí, pero tal vez podrá en el futuro, bajo la égida de la AMP, tener un grupo en Australia y uno en el Canadá francés, en Quebec.
Ahora Brasil, que de manera muy lógica se inscribe potencialmente como la quinta Escuela que podría unirse a la cuatro primeras. De tal modo que en América latina tendríamos la Escuela de Caracas ampliada: la Escuela del Campo Freudiano de Caracas, la Escuela de la Orientación Lacaniana y la Escuela Brasileña, de acuerdo a una lógica. Entramos en lo particular y tenemos que considerar un elemento esencial para alcanzar este objetivo si admitimos que es deseable: se trata de la Comisión Brasileña del Campo Freudiano.
Esa comisión existe desde 1987 o 1988 y se decidió su creación en Curitiba, habiendo sido constituida por la Cosa Freudiana de Curitiba, que realizó las primeras Jornadas del Campo Freudiano del Brasil; por la Sociedad Psicoanalítica de San Pablo, que organizó las Jornadas de 1989; por la Clínica Freudiana de Bahía, que las organizó en 1991; por el Simposio del Campo Freudiano de Belô Horizonte, que va a realizar el próximo Encuentro en septiembre de 1993 y que en el momento de la creación formaba parte de la comisión de la Letra Freudiana de Río de Janeiro, que se separó posteriormente.
No voy a recordar aquí la historia de esa Comisión que está marcada por una cierta agitación, como por ejemplo la salida de la Letra Freudiana de Río de Janeiro, también por algunas dificultades en la realización y en la difusión de la revista Falo llevada a cabo por la editora Fator y, hasta cierto punto, por el fracaso del proyecto del Encuentro Internacional en San Pablo, en 1992, que fue realizado en Caracas.
Pero a pesar de ello, logramos funcionar con una gran regularidad a través de un Consejo de diez personas, un secretariado donde los grupos están representados. Además, en los últimos años, especialmente en el último, logramos aprobar ampliamente la perspectiva de construir una Escuela del Campo Freudiano, y esa aprobación puede también percibirse por la aparición de la revista Opção Lacaniana, que se dedica a ser la portavoz de la necesidad de dicha Escuela, con mucha perseverancia. Por otro lado, hubo una serie de conferencias en San Pablo, de las cuales estamos ahora sacando las conclusiones, y creo que también en varias ciudades del Brasil se llevarán a cabo eventos referentes al concepto de Escuela.
Existe un amplio acuerdo de que estamos en un momento oportuno, y junto con el Consejo de la Comisión Brasileña, llegamos a la conclusión de que sería deseable constituir una Escuela Brasileña del Campo Freudiano antes de julio de 1994, para que la Escuela Brasileña pueda figurar junto a las otras cuatro en el Encuentro Internacional.
Se podría decir -pero esto es también una pregunta que les hago- que se produjo un cierto "desplazamiento" de la libido de los grupos en dirección a la Escuela, aunque la Escuela Brasileña aún no existe. Naturalmente ese "desplazamiento" se produjo de manera desigual: más para algunos, menos para otros, para algunos con mucha esperanza, para otros con más miedo.
Sería impensable que todos estén en el mismo punto: el hecho de que existan desigualdades es un fenómeno normal. Hicieron eclosión varias crisis que traducen la reestructuración en marcha. Al aproximarse a la causa Escuela, surgen los sentimientos de odio y de amor, como dijo Lacan; se hacen más presentes esos sentimientos que, de este modo, dan lugar a separaciones, divisiones... que forman parte del proceso de unificación y que también son dialécticos.
Si el significante Escuela tiene mucha fuerza es porque las personas son lectoras de Lacan, son amantes de su enseñanza y saben ahora que el concepto de Escuela forma parte de esa enseñanza, que constituye una experiencia fundamental y entonces quieren realizarla. Es por ello que ese significante ha demostrado tanta fuerza en varios lugares, lo que no impide que en Brasil hoy la situación sea compleja.
En febrero di una pequeña entrevista para Opcão Lacaniana y dije: "Cuidado"; hay mucha tensión entre Escuela y grupos. Algunos grupos van a tratar de fortalecerse, pero en la dialéctica actual, puede ocurrir justamente lo contrario y podrían debilitarse, y sólo podrán percibir tal hecho a partir de la experiencia y de la lógica. Supongo que estamos exactamente en esa dialéctica. En Bahía, á partir de una división de la Clínica Freudiana, se creó la Red de Carteles; en Porto Alegre, la sociedad recién creada acaba de entrar en el Campo Freudiano; en Río de Janeiro no me parece que haya división, pero hay una cierta diferencia interna, por lo que pude percibir en los fax que recibí en París. En San Pablo, la escisión ya había ocurrido anteriormente con la creación de Escrita Freudiana. Ahora existe un movimiento de aproximación; en Belô Horizonte, la Sociedad Mineira de Psicoanálisis, que sólo recientemente se incluyó en el Campo Freudiano, se disolvió para volver a formar un grupo, Causa de la Escuela.
En febrero, no hubiera podido prever que estos hechos ocurrirían tan rápidamente. Podríamos, no obstante, entender estas divisiones como la búsqueda de una nueva unidad, y como un intento de establecimiento de una relación de fuerza con la AMP y con el conjunto de las cuatro Escuelas, que daría como resultado el debilitamiento. Creo que es lo contrario; contrario; es decir, no intentar establecer una relación de fuerza con la AMP llevará a un fortalecimiento.
Detectamos pues, que la situación actual es compleja; debemos añadir que Brasil tiene una complejidad continental. Si tuviéramos que pensar en los estatutos para una Escuela Brasileña, deberíamos tomar como referencia la Escuela Europea, o la EOL, para que se constituyera una Escuela que tenga en cuenta la complejidad continental y lo múltiple. El segundo problema, que es consecuencia de esa complejidad, está en el hecho de que pocos son conocidos por todos. Mientras que en Buenos Aires, por ejemplo, el 80 % de los miembros de la EOL se conocen entre sí más allá de los límites del Campo Freudiano; en Córdoba también todos se conocen. En Buenos Aires existe una especie de control de la comunidad sobre sí misma, conocen las prácticas de los otros, las comentan y se forman una opinión, no científica pero que tiene su valor, y además esto da una cierta seguridad cuando se trata de avalar la práctica de los colegas. La tercera dificultad es que en Brasil, en relación al Campo Freudiano, hubo menos trabajo que en Europa y en Argentina. Siempre hubo en Brasil una dificultad en establecer, con cierta regularidad, el seminario del Campo Freudiano, que se mantuvo con intensidad discutible; además, en lo que respecta al nivel analítico, no existe la misma integración de las otras Escuelas. Es un hecho notable que la creación de la Escuela Europea se vio facilitada por un gran número de reanálisis y supervisiones que crearon toda una red entre los diferentes países; esto también se produjo en la Argentina, aunque en menor grado. En Brasil no existe esa red.
El cuarto punto de dificultad es que se puede cuestionar la identidad freudiana de la práctica analítica en Brasil, que está preservada en algunos, pero ciertamente no en todos los lugares. Hubo toda una historia en la cual el carácter freudiano de la práctica analítica era muy discutible, se confundía con una práctica concreta de la relación sexual, con la exaltación del goce sexual; esto en general pertenece al pasado, pero tiene todavía una cierta insistencia que nos suscita preguntas.
¿En qué punto nos encontramos ahora? Primeramente, en julio se discutió un formulario de vinculación directa con la Asociación Mundial de Psicoanálisis; hasta dos días atrás hemos recibido 181 pedidos. Tengo conmigo la lista completa, y eso será estudiado con el Consejo de la Comisión Brasileña del Campo Freudiano, de modo tal que se pueda visualizar cuál es el horizonte que se nos presenta a partir de esas 181 personas. Normalmente, esto debería conducir a la creación de una delegación brasileña de la AMP, como ocurrió en Colombia, en menor escala, con 25 o 30 personas. Este proceso ya en curso, de vinculación directa con la AMP, nada incide en cuanto a los grupos, que permanecen como están, y las personas, una por una, piden la vinculación directa con la AMP Ese debe ser el procedimiento normal. Recibí hoy una sugerencia de Jorge Forbes para San Pablo en relación con la AMP Tal vez Jorge pueda leerla.
Jorge Forbes: "Nuestra propuesta para San Pablo: la Sección Paulista de Psicoanálisis ligada a la AMP estará compuesta por las personas que en este momento están trabajando en los grupos de orientación lacaniana en San Pablo. Las actuales instituciones: Asociación Libre, Biblioteca Freudiana Brasileña y Escrita Freudiana pasan a ser departamentos de la Sección Paulista de Psicoanálisis. La Sección Paulista absorberá a la Sociedad Psicoanalítica de San Pablo, debiendo ésta ser reaprovechada en lo mejor que posee, a la par que pretendemos afirmar esta voluntad que expusimos en la reunión del 26 de octubre de 1992 por la noche. San Pablo, 19 de octubre de 1992. Firman: Marcio Peter de Souza Leite, Luiz Carlos Nogueira, Oscar Cesarotto y Jorge Forbes". Gracias.
Conocí este texto hace tres horas, cuando me lo entregaron como una propuesta. Es algo para que sea discutido no sólo entre los paulistas, sino también en general porque introduciría una posibilidad en la cual yo no había pensado, que sería establecer contratos de asociación, estado por estado. O sea, entre la vinculación directa que proponemos ahora y la constitución de una Escuela, hay un gran salto para dar. Podríamos tener un grado intermedio, un acuerdo, estado por estado, con la AMP Y en un segundo momento, ver si los acuerdos, estado por estado, pueden volverse un acuerdo de todo Brasil, lo que es algo a discutir. Tal vez en algunos lugares las cosas puedan simplificarse, en otros no. De cualquier manera, una Escuela Brasileña de Psicoanálisis debería respetar el principio de proximidad, dada la amplitud del país, y concentrar en un mismo lugar todo lo que pueda. Evidentemente la creación de una escuela de Psicoanálisis no implica que para enseñar en Curitiba, estado de Paraná, sea necesario pedir autorización a Salvador, en Bahía; ciertamente un sistema así no tiene la menor posibilidad de funcionar.
Las decisiones que puedan tomarse regionalmente así deben hacerse, y sólo delegar a la Escuela aquello referente a: admisión como miembro de la Escuela, nominación como analista de la Escuela y también el pase. Podríamos añadir que serían necesariamente de ámbito nacional las publicaciones, las jornadas de estudio, etcétera.
La gran cuestión que debe plantearse, como también lo fue en Argentina, es sobre la existencia de una unidad central, de una solidaridad entre aquellos que van a administrar, en los primeros tiempos.
En verdad, se trata de un espacio donde las rivalidades se entrecruzan y se vuelven más intensas ahora que nos aproximamos a la creación de la Escuela. Pero es una condición sine qua non que para que tal creación ocurra, exista un momento de precipitación de una solidaridad central, y tal vez una presencia de miembros extranjeros, como se dio en Argentina, podría contribuir positivamente.
Estoy esperando que en estas jornadas ocurra una discusión muy precisa para que se sepa si cada uno está preparado para sacrificar el goce de las rivalidades y de las oposiciones por una Escuela. La pregunta es: ¿el goce que se puede obtener de la Escuela podrá ser más fuerte que el goce que se obtiene al debatir y al herir al enemigo vencido? Tenemos que esperar para ver si eso se produce; antes de eso no podemos decir nada.
Puedo añadir algo más sobre el pase, sobre las condiciones para qu e se pueda hacerlo. Primeramente, existe una condición epistémica necesaria para introducir el pase en una Escuela, una discusión extensa y un acuerdo sobre la doctrina. El próximo Encuentro Internacional del Cam po Freudiano en julio de 1994 en París, colocó ese tema en el orde n del día, con el título "La conclusión de la cura&quo t;, y es esencial que Brasil ocupe su lugar en esa discusión. La segunda condición necesaria es institucional: un funcionamiento administrativo pa ra introducir el pase, porque éste supone a los pasadores que son analiza ntes. Para tener pasadores es necesario saber quiénes son los analistas q ue los designaron. Estos analistas no pueden ser ni pasadores ni pasantes. El de seo de pase es a veces tan intenso que se quiere ser al mismo tiempo pasador, pa sante y miembro del cartel del pase. En Europa eso ocurre y será igual en Argentina y en Brasil. Tenemos que dar tiempo para que la gente tome una posición, para que podamos distribuir esas funciones. La tercera condición es propiamente ética. El pase significa que una persona acepta hacer confidencias de lo más precioso de su propio análisis a colegas escogidos al azar; implica hacer pasar a una tercera persona dichos que estuvieron confinados hasta el momento y reservados a un encuadre íntimo. Esa persona eligió un analista para contarle cosas muy íntimas; ahora se trata de contar, de relatar esas cosas a personas que no conoce y que fueron elegidas al azar, personas que tal vez no le gusten. Ese desplazamiento implica una confianza en la institución, que debe merecerla. Es necesario que haya un tiempo para que se merezca esa confianza, con la seguridad de la discreción completa de los agentes y también, supuestamente, con la imparcialidad de los jurados. Finalmente, no es suficiente la disciplina de algunos, es necesaria una disciplina general porque es fundamental que se acepte el juicio hecho en el pase, que no haya presión sobre el pase como, por ejemplo, no aceptar un resultado cuando se niega el título. Esa condición ética es necesaria, en la medida en que una persona de cada diez consigue el título de Analista de la Escuela en Francia, y todas aceptan esa condición. Si, por el contrario, sucede que luego de una nominación arman inmediatamente una insurrección, ya que cada uno piensa que es él quien merece el título, esto es desconocer que el haberse presentado con anterioridad ante un jurado supone aceptar la competencia del mismo. Todas ellas constituyen las condiciones éticas, de discreción, de aceptación de las consecuencias de su acto, de presentación ante un jurado y de aceptación de la respuesta.
Creo que no estamos muy próximos a lograr alcanzar esas condiciones, como tampoco lo estamos en Europa. Es preciso que pase el tiempo necesario. Pero creo que la admisión por el pase o, por lo menos, la prioridad en la admisión Como miembro de la Escuela a través del pase es, realmente, lo que le conviene a una Escuela, y será sólo en el momento en que tengamos esa prioridad cuando tendremos una Escuela como debe ser. Fue recién a partir de este año que la Escuela de la Causa Freudiana logró ubicarse a esa altura. Será más rápido para las otras Escuelas, pero a la vez es una realidad que la determinación y la decisión de transformar el pase en una realidad efectiva, de transformar el pase en la Wirklichkeit hegeliana, necesita de determinación y de prudencia. Gracias.

Debate
J.-A.M.: Me gustaría hacer algunas rectificaciones, porque hablé durante dos horas y algunas cosas sobre Brasil y las ciudades de Brasil las dije rápidamente. Aquellos que quieran rectificar algo de lo que dije, les pediría que lo hiciesen; en caso contrario, voy a preguntarles.

Cecilia Parasmo: Usted habló acerca de qué es el ser del analista y eso me impactó mucho. Dijo que la persona tiene que ver con el lazo social, se refirió al fin de análisis como el desser del sujeto, y que el fin de análisis tiene que ver con la formación del analista En ese momento el sujeto busca una nueva institución como un gran Otro, en el intento de ocupar allí un lugar. También planteó la cuestión de qué quiere el analista en la Escuela y en el mundo de hoy, en oposición a la época de Lacan, en la cual era difícil el establecimiento de una dialéctica con la IPA. Era ése e1 punto Y hoy, ¿cuál es la dialéctica?

J.-A.M.: Usted lo percibió bien, subrayando que en 1964 Lacan ubica su Escuela en dialéctica con la IPA, y pregunta: ¿ahora, con quién es la dialéctica? En verdad no creo que ahora estemos en dialéctica con la IPA, en un sentido muy general tal tez, pero Lacan fue muy preciso al ubicar a su Escuela en tensión dialéctica con la IPA; en la Escuela podría hacer lo que no podía hacer en las sociedades, que era mostrarles sus faltas. Pero eso fue un fracaso, por que había como una especie de muro, una opacidad y; dude el fracaso de esa dialéctica, nos hemos desenvuelto de manera de no pensaremos en términos de dialéctica con la IPA .Ha sido así con el Campo Freudiano y con la creación de las Escuelas y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. No pensamos en términos de dialéctica con la IPA, lo que equivale a decir que a nivel de la historia del psicoanálisis no existe una dialéctica.
Todos estamos en ella, pero no actuamos, no buscamos contacto, no podemos leer a todos los autores si bien entre nosotros no existe censura, podemos comentar acerca de cualquier autor, de la IPA o de otro lugar, pero no practicamos un descuido benevolente en relación a la IPA porque allí no ocurren tantas cosas interesantes. Horacio Etchegoyen, futuro presidente de la IPA, es mi amigo. Cuando le preguntaron cuál era él tema que la IPA va a trabajar en el futuro, respondió: "La diferencia entre transferencia y repetición, que es un punto que Lacan señaló en 1964 y que él aprendió de mis conferencias caraqueñas del '80, 1o cual es muy simpático de su parte, pero no implica que tengamos tantas cosas para aprender. Estamos con Lacan hace mucho tiempo, y vamos a recibir bien a los que se aproximan. Hay allí una especie de inversión, porque históricamente la IPA es más antigua que la AMP que aún no tiene un año mientras que la IPA tiene casi un siglo de existencia, 80 años; una abuela y un niño, un bebé. Pero si pensamos en el trabajo de enseñanza de Lacan, somos los abuelos , y 1a IPA, un niñito. Creo que ya no existe Inés la relación dialéctica de la que hablaba Lacan, pero en cuanto al mundo contemporáneo, somos parte de e1 no podemos tener la posición del alma bella o e1 delirio de decir que nosotros los analistas, vamos a enseñar a1 mundo como actuar; creo que también es necesaria una actitud de modestia, una cierta humildad frente a la complejidad del Mundo.

Angelina Harari: Mi pregunta es más un pedido de confirmación con respecto a la idea de que en este momento, en Brasil, la agitación de los grupos, la división, sería incluso más exactamente una necesidad lógica para una nueva unidad. ¿Se trata de eso?

J.-A.M.: Tal vez es algo así. Nunca se puede decir dónde va a ocurrir eso; lógicamente, cuando se precipita, se aprox ima la Escuela, ocurre eso, ese desequilibrio, aunque no necesariamente en todos lados. Por ejemplo, en San Pablo ocurrió eso con la creación de l a Escrita Freudiana precedida por una separación, y ahora vemos que la As ociación Libre, la Escrita Freudiana y la Sociedad Psicoanalítica de San Pablo firmaron algo en conjunto, por propia iniciativa. Tal vez la reciente división que se dio en Bahía sea el primer tiempo de una aproximación. En Curitiba, por otro lado, no hay divisiones: cada situación es particular, pero no debe sorprender que en ocasiones, para unirse, sea necesario primero dividirse. Como dije, por ejemplo, en el País Vasco, en España, durante años existía un problema entre Bilbao, que es la ciudad más grande, Y San Sebastián, que es una ciudad chica. La gente de Bilbao quería que la de San Sebastián fuese a Bilbao para los cursos y la de San Sebastián quería quedarse en su ciudad. Era un tenla conocido, tema de discusiones infinitas, y en una ocasión en que fui al País Vasco, en unto hora resolvimos separarlos en dos grupos, uno de Bilbao, uno de San Sebastián, y en la segunda hora empezamos a construir. Ahora trabajan juntos mejor de lo que nunca habían trabajado, porque pasaron por esos grupos y actualmente Integran la Sección del País Vasco de la Escuela Europea. A veces se tiene que pagar ese precio; las cosas no funcionan siempre de la mejor manera, pero es posible que en Bahía la situación sea más tranquila pues la gente se reúne por afinidades, estructuran una coordinación en algunos eventos y se reconocen mutuamente. Puede ser es la apuesta, una manera conveniente de proceder. Incluso cuando en Porto Alegre una sociedad tan pequeña, tan reciente, se divide, uno se pregunta adónde irá a parar, pero creo que en conjunto, el movimiento va en una buena dirección. Habría que conocer lo que piensa la gente de los diferentes lugares. Estoy reconstruyendo algunas cosas a partir de varias informaciones que tengo. No sé si Jairo Gerbase quiere venir a hablar aquí...

Jairo Gerbase: Quiero preguntarle a Miller si es posible pensar que esas divisiones que conocemos en los grupos son, al contrario de lo que dice, el efecto, la consecuencia del intento de que los grupos se fortalezcan. En verdad, no son efectos de la propia Escuela, es eI caso de un cierto movimiento que se estableció en Brasil en cuanto al hecho de ver disueltas las instituciones, otros podrían esperar un poco hasta la constitución de la Escuela. Me parece que ese factor está allí: disolución de los grupos a partir de la experiencia europea que precipitó en Brasil esas divisiones. En ese sentido, quiero creer, hay algunas artificiales, como una especie de promesa de que estaríamos listos para la Escuela y que por eso podríamos dividirnos, comenzar una disolución.

J.-A.M.: En la Escuela Europea y en la Escuela Argentina es la f uerza del significante Escuela, la fuerza de la palabra Escuela, cuando se dirig e a las personas que realmente trabajaron la obra de Lacan. También creo que han seguido a la Escuela de la Causa Freudiana Y sus trabajos. De este modo, cuando se aproxima la posibilidad de la Escuela, entramos en un nuevo ambiente, aparecen los defectos de los grupos, o las limitaciones, las personas que antes estaban contentas por ser reconocidas por los amigos, por los vecinos, por los de la ciudad, cuando perciben realmente qué es un reconocimiento nacional , y hasta internacional, desvalorizar el reconocimiento local, que a pesar de se r el mismo, ya no tiene el mimen valor cuando se puede estar ligado a una red mu cho más amplia. De tal modo que la primera reacción es para con el grupo como tal. No estoy hablando de las personas, porque el grupo, como tal, t iene un alma y no quiere morir, y se defiende a través de las personas qu e hablan de eso; es el grupo que se defiende. También lo vi en Argentina; yo pensaba, en cierto momento, que las personas habían entendido que el proceso en el cual estaban involucradas iría a terminar con la disoluci&o acute;n del grupo, pero durante algún tiempo tuvieron que reaprenderlo to dos los días. Lo aprendían un día, pero al día sigui ente lo habían olvidado. Que se iba a cambiar de nombre, que se iba a cam biar de sede, que no iban a estar juntos sino que se iba a recibir como colega a alguien que no se conocía muy bien. Todo eso, sin embargo, debía ser reaprendido todos los días, pues era el alma del grupo que no quer&ia cute;a morir, que se defendía con todas sus fuerzas. Entonces, los grupos se defendían y la gente quería la Escuela, hasta que en un moment o, el significante Escuela es como el picador del toro que cansa al animal, y lo cansa hasta un punto que es emocionante: el toro se echa al piso y eso puede du rar más o menos tiempo. Existen personas que no están en grupo, o que salieron de los grupos por conflictos, o incluso que nunca pudieron entrar e n grupos. Esas personas son las primeras en querer la Escuela, pero, a veces, al gunas no son de las que pueden trabajar en equipo. A veces, son las que tienen m ayor dificultad para matar a los grupos las que después serán los mejores trabajadores en la Escuela. Porque si se quedan en el grupo es porque qu ieren el grupo, quieren lo colectivo del grupo y, tal vez, después en la Escuela encontrarán ese objeto; de tal forma que le estoy prestando mucha atención a los tiempos, como a las personas que piden primero, las perso nas que piden después de una semana, después de tres meses, tiene un sentido. Lo vi en Europa: todo se puede interpretar, todos los tiempos, cuand o se habla de vinculación directa con la AMP, la gente que pidió e sta vinculación en Caracas, la gente que la pidió dos semanas desp ués, la gente que la va a pedir ahora, la gente que va a pedirla en el último momento, cuando ya hayamos pasado a otro período. Todo eso, todas esas funciones temporales, tienen una interpretación, pero no significa que los primeros serán los mejores y que los últimos serán los peores; eso en la Escuela se reacomoda completamente. Lo hemos visto en la Argentina con las adhesiones al movimiento hacia la Escuela. Por ejemplo, el Simposio del Campo Freudiano era, en un determinado momento, el más lento , porque momento estaba tan vinculado al grupo que seno podía dar ese paso. Luego, en el de la Escuela, acabó toda la historia casi se olvidó, no hubo más movimiento de los grupos que desaparecieron y sólo hay un grupo, la Escuela. Sólo la Escuela borra el proceso de constitución de sí misma; pienso que es de esta forma como suceden las cosas. Puedo decirlo a partir de Europa y de Argentina, no he dicho nada de cómo ocurrirán las cosas en Brasil y de qué forma puede haber una Escuela en un país tan grande, donde es necesaria una mayor autonomía local compatible con los objetivos comunes de la Escuela. No sé si en algunos lugares los grupos quieren mantenerse al mismo tiempo que la constitución de la Escuela, no sé si será necesario que haya acuerdos, estado por estado, como el sistema que los paulistas están proponiendo para San Pablo. No obstante, si bien eso puede hacerse en San Pablo no nos autoriza a pensar que podemos hacer lo mismo en Paraná, Bahía, Río de Janeiro, etcétera. No sé cual es la opinión de ustedes sobre esto, es una pregunta: ¿Qué les parece el sistema sugerido por los paulistas? ¿Qué les parece aplicar tal sistema a Río de Janeiro? ¿Hay alguien de Río aquí?

Sara Fucks: Soy Sara Fucks del Corte Freudiano de Río de Janeiro. Usted habló de un cierto desplazamiento de la libido de los grupos hacia la Escuela, y me gustaría que usted hablase un poco acerca de una cierta concomitancia entre la emergencia del deseo del analista y el deseo de Escuela.

J.-A.M.: Parece tal vez Un poco excesivo ubicar en el nivel el deseo del analista, en el sentido de Lacan, y el deseo de la creación de una Escuela. E1 deseo del analista es lo que opera en la cura analítica; en cuanto a la Escuela, sería difícil decir que no opera de manera alguna en la cura analítica, porque opera. A partir del momento en que la gente toma conocimiento de que existe el pase, por ejemplo, quieren llegar al pase, ya no se satisfacen con otras etapas de la experiencia analítica. A veces pueden satisfacerse con la resolución terapéutica, cuando ven que un síntoma importante desaparece les es suficiente. Pero es necesario que la gente conozca el más allá de la resolución terapéutica para caminar en esa dirección, de modo tal que por ese lado la Escuela y el funcionamiento del pase tienen una incidencia en los propios análisis. Es verdad que eso es concomitante y los grupos que no hacen Escuela no hacen el pase y viceversa, pero yo no había pensado, por lo menos hasta ahora, en elevar el deseo de tener una Escuela al nivel del deseo del analista. Debo pensar en eso un poco más y tal vez con el transcurrir de estos días podré elaborar una respuesta más precisa.

A. Godino: Mientras lo escuchaba hablar sobre la Sittlichkeit, la dialéctica necesaria, se me ocurrió relacionarlo con lo que usted dijo al final, que había 181 pedidos de vinculación directa con la AMP; me preguntaba si ese número, o cualquiera que sea, no representa el advenimiento de un nuevo ser, tratándose de una dialéctica, de una especie de Aufhebung y si, de pronto, no se trata de ese grupo, que tendrá que ser visto así: ¿Quiénes son? ¿Qué son? ¿No representan una especie de paso adelante en ese camino dialéctico en dirección a la Escuela? ¿Esa delegación no tendrá algo que decir, trascendiendo el momento actual del Campo Freudiano, de la Comisión, del Consejo, del Secretariado?

J.-A.M.: Si la AMP ofreció a cada uno la posibilidad de v inculación directa, es claro que será algo así, cada uno te ndrá la posibilidad de pedir esa vinculación directa para responde r a ello. Como delegado general de la AMP, no puedo responder solo; necesito con sultar al Consejo Brasileño electo para que me ubique en relación a las personas que están pidiendo esa vinculación directa, de tal forma que pueda formarse, junto a los grupos y a la Comisión Brasile&ntil de;a, una nueva entidad todavía mucho más determinada. Aún no se sabe cómo lograr que se conforme esa lista, qué intenci&oacu te;n v qué interés posible van a tener esas personas en la constit ución de la futura Escuela. Una de las dificultades se debe aI tama&ntild e;o del país; por ejemplo, cuántas veces tendría que venir para lograr organizar los órganos directivos de esa Escuela, un Consejo, etcétera. La primera cuestión que planteé en Caracas era ca da cuánto tiempo se podía reunir la instancia de amplitud nacional de Brasil. En París, el Consejo se reúne una vez por mes; el Dire ctorio una vez por semana, porque tiene dos o tres miembros de las provincias pe ro igualmente pueden venir, los otros son de París. El Consejo y la Direc ción de la Escuela de la Orientación Lacaniana, aunque no est&eacu te;n completos, se reúnen una vez por semana. Por lo tanto, la primera pr egunta es cuántas veces, y esto tiene una incidencia sobre la propia cons titución de esa Escuela y cómo pensar en sus entidades, estado por estado. De tal modo que tenemos la propuesta paulista, que es la de establecer junto con la vinculación directa, uno por uno con la AMP- un víncu lo estado por estado. Dicen que es para San Pablo, pero no creo que se pueda dar una respuesta para San Pablo sin pensar en las consecuencias que surgirán en los otros estados. Esto llevaría a pensar en un proceso por el cual tendríamos que resolver los problemas estado por estado. O sea que en Bahía, por ejemplo, se podría unificar por lo menos a las personas que pedirán la vinculación directa. Los grupos pasarían a ser -como en la fórmula paulista- departamentos de esa Asociación de Bahía, y se constituiría una entidad, siempre y cuando eso se haya hecho en un número suficiente de estados en Brasil. Luego se pensará en la Escuela Brasileña. Es una posibilidad. No había pensado en ello hasta hace tres horas. Habrá que ver si esto simplifica las cosas o si es mejor pensar a nivel de las 180 personas de todo Brasil, y encarar así la cuestión. Al pensar de este modo acentuamos el carácter nacional de la Escuela; si pensamos a la manera paulista, pensaremos más en estado por estado. Necesito la opinión de ustedes. Por ejemplo, este tipo de cuestión quedó muy clara al escuchar a los españoles: comprendí que en España no existía una unidad; allí no existe un secretariado nacional español para la Escuela Europea. Cada provincia de España se vincula a la Escuela Europea, sin un secretariado español; por el contrario, en Italia hay un secretariado nacional italiano. Me parece que en Brasil hay suficiente unidad: no diríamos que cada estado va a hacer su Escuela, porque eso no se correspondería con la realidad, pero tenemos que encontrar realmente la fórmula que facilite el psicoanálisis en este país y no una fórmula que pueda crear más dificultades. Eso es lo que trataremos de llevar a cabo.

Antonio Quinet: Me pareció bastante interesante esta propuesta paulista, me hizo pensar en la especificidad de la historia del psicoanálisis reciente, aquí en San Pablo, y me parece una solución bastante interesante y unificadora. Pero me quedo pensando, por ejemplo, en Río de Janeiro: en 1989, cuando se inició el movimiento para la creación del Corte Freudiano, no había ninguna institución ligada al Campo Freudiano y, en verdad, el Corte Freudiano fue fundado en una perspectiva de Escuela; luego de 1988 ya se había lanzado la cuestión de la Escuela, por lo que el Corte se creó con esa intención. Incluso antes de la constitución ya veníamos trabajando todas esas cuestiones relativas a la Escuela. En principio me parece interesante -estoy pensando en voz alta-, me parece que ése es el propósito de esta reunión. Lo estaba comentando con Sandra, quien me hizo pensar lo siguiente: ¿esa vinculación con la Asociación Mundial, grupo por grupo, no estaría en oposición al "uno por uno"? ¿grupo por grupo o confederación de grupos?

J.-A.M.: Hay un peligro en eso: me parece imposible la vinculación de un grupo con la AMP; la fórmula paulista parece en ese punto un poco ambigua, pero tiene sus motivos. La Asociación Paulista de Psicoanálisis se vincularía con la AMP y los grupos estarían vinculados con esa Asociación Paulista: Para los grupos, el Campo Freudiano. Los grupos se declaran al Campo Freudiano, esto no cambia. El único interés de los grupos en vincularse con la AMP es la Fundación del Campo Freudiano, de tal forma que la fórmula paulista no implica ningún contrato de la AMP con un grupo, sino con la Asociación que contiene a todas las personas que se quieren vincular a la AMP y a un estado.

Antonio Quinet: Sería interesante; tenemos que pensar mejor en esa Sección estadual, ligada a la AMP calculando ya cuáles serían los pasos siguientes para la constitución de la Escuela a nivel nacional, es decir: ¿la creación de esa Sección vinculada con la AMP, al constituirse la Escuela sería automáticamente la Sección local de la misma Escuela? Me parece que se trataría de eso, ¿no es así?

J.-A.M.: Tenemos que pensar cómo sería la situación dentro de un año, un año y medio o dos años con ese sistema. Aún no lo veo claramente en el momento actual, pero es lo que nos permite pensar sin tener que incluir inmediatamente a todo Brasil. Tal vez debiésemos pensar en todo Brasil, pero el país es tan grande que dividir un poco 1a cuestión y ver estado por estado cómo está la situación, tiene su interés. Por ejemplo, en Río de Janeiro, la Letra Freudiana pertenece al Campo Freudiano, pero no es un partenaire activo en el proceso de la Escuela- nuestro amigo José Nazar creó su propia escuela, no sé si le interesaba el Campo Freudiano o si le interesa ahora. Dentro del Corte Freudiano, hay una cierta diferenciación que no es una división, porque es una diferenciación interna, per tal vez haya también en Río otras personas que no pertenecen a ningún grupo y que podrían corroborarlo, en caso de que llegara a existir la Escuela Brasileña del Campo Freudiano. Es esa la situación o es aún más compleja?

Antonio Quinet: La situación es la siguiente: la comunidad lacaniana en Río de Janeiro está compuesta por más de diez asociaciones, siendo las más representativas el Corte Freudiano, la Letra Freudiana, el Movimiento Freudiano La Escuela Lacaniana, el Colegio Freudiano y la Escuela de la Causa Analítica. Sin embargo, hay otras instituciones vinculadas a la Internacional y que tienen una orientación más lacaniana. Puede ser que una Sección de la Escuela, agregue personas que son de estas instituciones, y hay también un grupo independiente y grupos de otras instituciones interesados. Sin embargo, hace 15 días hicimos un forum en Río de Janeiro para debatir: fueron invitadas prácticamente todas las instituciones, y allí la posición de ellas fue de no interés en cuanto a formar parte de esa Escuela del Campo Freudiano; inclusive en la víspera, el día 8 de octubre, se reunieron para debatir la cuestión.

A. Godino: Yo deseaba intervenir sólo para decir que me parece buenísima la solución de San Pablo. En la coordinación del Campo Freudiano vemos la dificultad que representan las distancias, los desplazamientos y la posibilidad de realizar encuentros. Sólo abogué en favor de una instancia: el número 180 de la AMP, porque me parece que representa un contrapunto centralizador. Me parece que Brasil, además de progresar estado por estado, grupo por grupo, conjuntos de grupos por conjuntos de grupos, necesita una integración para la garantía y el pase.

Guilherme Ortiz: A cierta altura de su exposición J.-A. Miller dijo que la aplicación de un contenido moral no representa ningún objeto y tomó eso como un principio universal hegeliano.
Tal vez esta cuestión se aplique en Porto Alegre. Para no complicar mucho, ¿podría usted dar una respuesta hegeliana?

Celso Rennó: Con respecto a la propuesta de San Pablo, en su estructura trae algo bastante interesante, que es como hemos pensado en Belô Horizonte, estado por estado; nuestra preocupación es que eso no se transforme nuevamente en una estructura de grupo, reeditando los liderazgos hasta entonces existentes. La propuesta de J.-A. Miller en Caracas, de filiación directa a la AMP, dejó bien en claro que sería un movimiento cuyo sentido era acabar con algo de la estructura del grupo, y colocar los liderazgos como punto central. ¿Cómo hacer para que esta filiación no pase por los grupos sino por la AMP y para que esos miembros se organicen de alguna manera?
Mi preocupación es ésta: que no se repita la estructura de los grupos.

J.-A.M.: No voy a responder muy extensamente. La propuesta tiene el mérito de existir, o sea, de abrir el capítulo de cómo una escuela brasileña podría existir en cada lugar.
Hemos establecido la vinculación directa, uno por uno, con la Asociación Mundial y esto va a tomar forma.
Pero de todas maneras, en el momento dado las personas vinculadas con la Asociación Mundial deben trabajar juntas en algún lugar. La cuestión es saber en qué momento introducir la reflexión sobre lo quo ocurre en el lugar. Tal vez la respuesta no deba ser la misma en cada lugar; estoy de acuerdo que el peligro sería eternizar los grupos, cuando se da una progresiva acción disolvente. De este modo, en la propuesta se pueden colocar variados acentos que ayudan a revisar la situación en cada lugar.
La respuesta hegeliana sobre el universal donde no hay ningún objeto. Esto ocurre siempre. Cada vez que hablamos de algo que no existe, estamos en esa situación. Cuando decimos que la Escuela Brasileña debe hacer esto o aquello, o que la Escuela Brasileña de Psicoanálisis del Campo Freudiano debe hacer esto, nada en la experiencia nos muestra a la Escuela Brasileña. Cuando decimos que la Escuela Argentina, la EOL, debe hacer algo, puede ser una propuesta al consejo de la EOL, pues todo eso existe. Cuando hablamos de la Escuela Brasileña, hablamos de algo sin que la experiencia nos ofrezca ningún objeto. Pero la respuesta hegeliana es que, hablando de la Escuela Brasileña como lo hicimos esta noche, en cada minuto hemos contribuido a hacerla existir. Quiere decir que la palabra no es sólo descriptiva, pues el simple hecho de que estemos en esta sala desde hace seis horas hablando de la Escuela que no existe, es hacerla existir mucho más. Gracias.

San Pablo
1992

 

 
N O T E S
* Publicado en Elucidación de Lacan.
Version pour impression Version pour impression
Notes Notes

LES ÉCOLES
DE L'AMP >>
EBP ECF ELP EOL NEL NLS SLP